Pensamiento CristianoJosé M. Martínez y Pablo Martínez Vila
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Tomando Café con... José M. Martínez

Tomando Café con... José M. Martínez

Pregunta - Nacido en Castejón (Navarra, España) en 1924, en 1936 se trasladó a Manresa (Barcelona) donde conoció el Evangelio, ¿qué recuerdos tiene de esos primeros años?, y ¿cómo fueron su conversión y llamamiento al servicio?

JMM - Los años de mi infancia fueron felices en un hogar humilde, pero acogedor con la calidez del amor. Con todo, la predisposición religiosa de la familia era más bien pobre: mi padre, incrédulo; mi madre, católica no practicante. Fue en los primeros años de adolescente cuando mis propias reflexiones, más trascendentes de lo que hubiera cabido esperar a mi edad, me prepararon para recibir el Evangelio cuando lo conocí algo más tarde en la iglesia bautista de Manresa. Bautizado en 1938, mis inquietudes espirituales fueron aumentando en intensidad. Empecé a leer libros evangélicos, entre otros, «El Triple Secreto del Espíritu Santo», de James Conckey, que fue decisivo para mi desarrollo espiritual, pues me llevó a una plena entrega al Señor para hacer su voluntad, fuera cual fuese. Esta experiencia no fue propiamente una vocación al ministerio cristiano, pero sí una preparación. El llamamiento propiamente dicho fue posterior, confirmado por la invitación de la iglesia de Terrassa a colaborar en el ministerio pastoral de D. Samuel Vila.

Pregunta - En el año 1941 se va a Ponferrada donde mantiene contactos con los hermanos (Asambleas) de La Coruña, Vigo, León, Benavente y Valladolid. Inicia la celebración de cultos en la casa paterna, y, mediado el 1943 se instala en Terrassa (Barcelona), ¿qué dificultades recuerda en el avance de la Obra en estos lugares y de la fidelidad del Señor?

JMM - De todos son conocidas las circunstancias de dura intolerancia religiosa vividas por el pueblo evangélico durante los años del franquismo. La situación resultaba más opresiva y peligrosa en zonas rurales. En Valtuille de Arriba (León), próximo a Ponferrada, vivía una familia de fieles hermanos procedentes de la Argentina, quienes a menudo venían a los cultos que teníamos en casa cada domingo por la tarde. Al cabo de algún tiempo, pensamos que tal vez podríamos iniciar la celebración de cultos en Valtuille. Lo intentamos. Al primer culto asistieron varias decenas de vecinos y familiares inconversos que llenaron todas las habitaciones de la casa. La mayoría de tales personas quedaron impresionadas con la predicación. También quedó «impresionado» el cura párroco del lugar, quien amenazó al pueblo y lo movilizó para que si yo volvía me apedreasen. Considerada la situación, creímos más prudente no dar lugar a incidentes que pudieran crear mayores problemas a la familia Ochoa, que residía en Valtuille. En Terrassa, pese a la intolerancia oficial, la iglesia no tuvo demasiados problemas y con el tiempo, subrepticiamente, sin permiso gubernativo, los cultos se reanudaron en el templo de la iglesia.

Pregunta - En 1948 es designado pastor de la Iglesia Bautista de Barcelona, ¿qué testimonio evangélico había en esta ciudad?, y ¿cómo ha bendecido el Señor durante los siguientes años?

JMM - Por aquel entonces apenas había una decena de iglesias evangélicas en la Ciudad Condal. Prácticamente todas estaban reabiertas en virtud de la autorización gubernativa que desde 1946 permitía la reapertura de las capillas abiertas antes de 1939. La relación de las iglesias evangélicas entre sí era buena; los cultos, animados, y el fruto del testimonio evangelístico, alentador. La iglesia que yo pastoreaba vivió una época de especial florecimiento a partir de 1950. Se multiplicó el número de personas que asistían a los cultos y casi cada domingo había algunas que daban público testimonio de conversión a Cristo. Ello nos creó el problema de falta de espacio. Pronto el número de asientos fue insuficiente, lo que obligaba a los más jóvenes a permanecer de pie durante todo el culto. El Señor, en su providencia, proveyó los recursos necesarios para construir el actual templo de la calle de Verdi, que vino a ser el lugar por excelencia para actividades unidas de las iglesias evangélicas.

Pregunta - En los años 50 junto a Ernesto Trenchard, con el que es coautor de varios libros, promovió la reorganización de la Alianza Evangélica Española y del Comité de Unión Bíblica en España, ¿qué puede decir de estas obras de las que ha sido Presidente?

JMM - Sigo pensando que ambas son merecedoras de apoyo por parte del pueblo evangélico. La Alianza Evangélica Española es el organismo por excelencia para manifestar visiblemente la unidad cristiana y fomentar la comunión tanto de los creyentes como de las iglesias, lo que hace más eficaz la multifacética labor de la Alianza Evangélica Española a través de sus diferentes comisiones. El ministerio de la Unión Bíblica sigue siendo recomendable para fomentar entre los creyentes la lectura diaria de la Biblia, práctica que tiende a disminuir, y para dar mayor solidez y eficacia a la obra entre niños.

Pregunta - Una de sus facetas más apreciadas por muchos alumnos ha sido la de profesor del Centro Evangélico de Estudios Bíblicos (CEEB) de Barcelona, ¿cómo valora la formación para servir al Señor? ¿Qué importancia tiene una buena hermenéutica?

JMM - Considero que la buena preparación para cualquier forma de servicio cristiano es fundamental, especialmente en nuestro tiempo, cuando el nivel cultural es más elevado que en los días de nuestros antecesores. Pero la razón fundamental es que tiene antecedentes bíblicos hondamente significativos. El Señor mismo dedicó la mayor parte de su ministerio a «formar» a sus discípulos, en particular a los apóstoles. Y Pablo siguió su ejemplo iniciando una labor de «enseñanza en cadena» (2 Ti. 2:2). El proceso de formación tiene un importante elemento intelectual, pero éste no es el único. Tanto o más importante es el espiritual, la aplicación de lo que se va aprendiendo a la experiencia personal en la relación con el Señor, y la modelación del carácter a semejanza del Maestro. En nuestros días se observa una tendencia creciente al intelectualismo, a los títulos, a los diplomas, y menos interés en una formación integral que conduzca a una auténtica espiritualidad. De esa integralidad depende en gran parte el fruto del servicio cristiano.

Respecto a la importancia de la hermenéutica, toda ponderación es poca. Aunque, como indicó Lutero, la Escritura es suficientemente clara para conocer el camino de la salvación, es innegable que no todos sus textos son igualmente perspicuos. Algunos son oscuros y hay que interpretarlos adecuadamente, lo que no siempre es fácil. La lectura de buenos textos sobre la materia puede ser una buena ayuda. Con todo, dos condiciones son del todo indispensables: la renuncia a toda idea preconcebida y la humildad. El despojamiento total de prejuicios es prácticamente imposible, pero se debe ser consciente de ello y estar prevenido contra la posibilidad de errores en los esquemas doctrinales de un dogmatismo tradicional. En el camino de la interpretación el dogmatismo siempre es compañero poco fiable. En todos los casos debe ser sustituido por la humildad, pues «en parte conocemos y en parte profetizamos» (1 Co. 13:9). Especialmente al interpretar textos diversamente entendidos por hermanos igualmente respetuosos en lo que respecta a la veracidad y autoridad de la Escritura, debemos evitar la actitud arrogante de algunos que en sus formulaciones exegéticas o teológicas se consideran poco menos que infalibles.

Pregunta - Ha sido pastor en Verdi durante muchos años, ¿qué consejos daría a las personas que tienen ese ministerio?

JMM - No me atrevo a dar consejos. La situación, las posibilidades y las necesidades varían en cada caso y de año en año. Pero si hubiera de resumir lo aconsejable para aquellos que actualmente están ocupados en el ministerio pastoral, diría:

  1. Ved el servicio a la iglesia como servicio a Cristo, lo que equivale a decir que en el modo de dirigir la iglesia, de organizarla y de impulsarla no debe usarse ningún método o modo de proceder que Cristo no aprobaría, por más que, desde un punto de vista humano, parezca atinado.
  2. Combinad la prudencia y el amor con la firmeza.
  3. Proseguid siempre activos en el perfeccionamiento de vuestra formación mediante la lectura, el estudio y la observación de las reacciones humanas.
  4. Dedicaos a vuestro ministerio con toda vuestra alma y todas vuestras fuerzas. El pastor no es un profesional, con un horario fijo de trabajo o unas condiciones laborales rigurosas. El pastor debe estar siempre dispuesto a la visita, a la entrevista, a actividades «fuera de programa», sin regatear la dedicación de su tiempo.
  5. Orad al Señor y buscad el consejo de hermanos experimentados en busca de la sabiduría necesaria para «quemarse sin consumirse», como la zarza de Moisés. Un pastor víctima prolongada del estrés tarde o temprano queda anulado para el trabajo.

Pregunta - Es un prolífico escritor. Uno de sus títulos más conocidos ha sido Job, la fe en conflicto. ¿Por qué sufrimos?, y ¿cuál es la enseñanza principal del libro?

JMM - El libro de Job no es un tratado sobre el sufrimiento. Ni siquiera una solución al problema que el mismo plantea. Es más bien una reprobación enérgica de las falsas explicitaciones humanas que pierden de vista la soberanía de Dios y la necesidad de que el sufriente se someta a los designios divinos, que al final aparecen llenos de amor y bendición. Sobre todo es una negación rotunda de una conclusión falsa: que «quien mucho sufre es porque mucho ha pecado». Como muestra el libro, una de las finalidades del sufrimiento es instruirnos para que, reconociendo nuestra pequeñez e ignorancia, nos sometamos humildemente a Dios para acatar su voluntad.

Lección colateral es la necesidad de un espíritu pastoral por parte de quienes quieren aconsejar a un atribulado. Mucho erraron los «amigos» de Job cuando, a falta de enseñanzas más correctas, juzgaron despiadadamente a Job en vez de consolarle. ¡Lección preliminar de Teología Pastoral!

Pregunta - ¿Cuál es el valor de la poesía? ¿Qué supuso para usted trabajar en Salmos escogidos?

JMM - En mi opinión, el valor de la poesía radica en que constituye el vehículo más idóneo para expresar los sentimientos, necesidad inherente a nuestra naturaleza. Por otro lado la poesía se distingue porque desarrolla la capacidad creativa del poeta. Para éste, todo cuanto percibe a través de sus sentidos tiene un mensaje profundo: el río, la flor, el ave, la brisa... le hablan. Y su mensaje es libertad, luz, música, vida. De ahí que la poesía ocupe una extensión sorprendente en la Biblia.

En cuanto a mi libro Salmos escogidos, tuvo su génesis en el encanto que siempre había tenido para mí el salterio bíblico con la amplia gama de experiencias, situaciones, congojas y testimonios de fe de los salmistas. Aunque antes había escrito el comentario sobre los Salmos para la serie «La Biblia y su mensaje», publicado por la Unión Bíblica, la riqueza espiritual de algunos de ellos me impelió a hacer una selección y proceder a una exposición más amplia y profunda. Considero que es una de mis obras más logradas. Yo mismo, pese a ser el autor, cuando leo alguno de sus capítulos me siento especialmente inspirado y confortado.

Pregunta - ¿Qué implica conocer la historia? ¿Qué comentarios ha escuchado sobre La España evangélica ayer y hoy?

JMM - Implica beneficiarse de lo enseñado por una maestra incomparable. Absolutamente necesaria, pues como señaló el filósofo Santayana y se ha repetido reiteradamente, «quienes ignoran la historia serán víctimas de su repetición».

Yo no he tenido vocación de historiador, pero, dado que nadie con más idoneidad historiográfica se decidía a publicar un resumen de la historia de los evangélicos en España hasta finales del siglo XX, escribí La España evangélica ayer y hoy. Los comentarios que sobre esta obra me han llegado son mayormente positivos. Muchos lectores han apreciado y agradecido la información contenida en sus páginas. Algunos probablemente habrán pensado que en el libro hay lagunas importantes. Sin duda alguna, dado lo limitado de mis fuentes de información. Lo escrito, sin embargo, está cuidadosamente documentado. Espero que reporte inspiración a todos los creyentes evangélicos deseosos de contribuir a que la historia del protestantismo español en el siglo XXI se vea enriquecida con nuevas páginas ejemplares de fe y fidelidad cristiana.

Pregunta - Recientemente nos ha brindado un libro de doctrina bíblica titulado Fundamentos Teológicos de la Fe Cristiana, ¿cree que el estudio de la doctrina bíblica está perdiendo interés entre los evangélicos?

JMM - Es difícil contestar esa pregunta. Es verdad que en algunos sectores evangélicos se realzan los aspectos emocionales de la experiencia cristiana más que el conocimiento sólido de la Palabra, sus doctrinas incluidas; pero también veo a muchos creyentes, especialmente jóvenes, con gran interés por conocer más a fondo los temas doctrinales, lo cual me parece saludable y prometedor.

Pregunta - Pensando en su libro Introducción a la Espiritualidad Cristiana, ¿cómo definiría la espiritualidad?, y ¿cree que entre los evangélicos lo subjetivo está ganando terreno a la Palabra objetiva de Dios?

JMM - A mi modo de ver, la espiritualidad es la vivencia en plenitud del auténtico cristianismo, la incorporación eficaz de la fe a las áreas del pensamiento, de los sentimientos y de la conducta, todo a la luz de la Palabra de Dios y bajo la acción de su Espíritu. No hay espiritualidad en su sentido pleno si la fe sólo se manifiesta en una de esas áreas. La segunda parte de la pregunta, creo haberla contestado, al menos en parte, en mi respuesta a la anterior. Puedo añadir que, deplorablemente, en algunos círculos evangélicos e iglesias se observa, sí, una clara tendencia a exaltar «lo subjetivo», lo emocional, lo espectacular incluso, lo cual, quizá de modo inconsciente, baja la Palabra objetiva de Dios a un segundo plano. Y esto siempre es peligroso.

Pregunta - En el terreno más personal, el Señor le ha enriquecido mucho a nivel familiar, ¿qué puede contarnos de su familia?

JMM - La discreción y el apoyo de mi esposa, Julia, han sido para mí de valor inestimable; y mis hijos, Elisabet, Pablo y Ana, una triple fuente de satisfacción. No hay para mí mayor gozo que verlos andando en los caminos del Señor. Y ahora, cuando mi edad y mi estado de salud me imponen grandes limitaciones, ver a Pablo activamente ocupado en diversos campos de la obra de Dios es un motivo adicional de complacencia, por el que doy gracias al Señor de la obra.

Pregunta - Escuchando lo que acaba de decir, uno casi tiene la impresión de que usted se considera un jubilado, alejado de toda actividad, cosa que cuesta creer. ¿Debemos corregir esa impresión?

JMM - Por supuesto. Es verdad que mi estado de salud me impone limitaciones importantes; pero, gracias a Dios, todavía ocupo la mayor parte de mi tiempo de manera productiva. últimamente he escrito un nuevo libro: «Contemplando la gloria de Cristo», que será presentado, si el Señor lo permite, a primeros del año próximo. Por otro lado, la página web Pensamiento Cristiano absorbe gran parte de mi actividad con la redacción de la mayor parte de artículos de la sección «Tema del mes». Esta página, que cuenta ya con varios cientos de suscriptores y mayor número de visitantes en todo el mundo, me ha abierto un campo de actividad pastoral cada vez más amplio, pues acostumbro a contestar todas las consultas importantes que se me hacen por email.

Mi jubilación plena sólo tendrá lugar cuando el Señor me llame a su gloriosa presencia.

Pregunta - Después de tantos años sirviendo al Señor, podríamos concluir con el tema de uno de sus libros. ¿Por qué sigue siendo cristiano?

JMM - Las razones de Por qué aún soy cristiano pueden hallarse en el libro mío que lleva ese mismo título. Pero puedo añadir otra más simple. Y más decisiva. Soy cristiano porque, después de haber conocido a fondo el Evangelio y haber tenido experiencias preciosas de la gracia, la providencia y el cuidado amoroso de Dios y de haberle servido toda mi vida, no podría ser otra cosa.

Publicado en la revista «Edificación Cristiana», número 210, septiembre-octubre 2003.

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